CAPÍTULO 57. DECISIONES
No podía creerlo… ¿Había ido con sus hermanos? ¿Les habría hablado de mí? ¿Ya sabían que estaba aquí?
Mi corazón se oprimía bajo el peso de todas aquellas dudas. Una parte de mí quería salir corriendo antes de que fuera demasiado tarde, pero otra se negaba a creer que él pudiera traicionarme de esa forma, no después de las muestras que me daba de cómo se preocupaba por mí.
Tomé una respiración profunda, dejé que el aire llenara lentamente mis pulmones y cerré los ojos, obligándome a contener el