CAPÍTULO 56. A SOLAS
No había manera de explicarme a mi mismo, cómo había ocurrido todo tan rápido., mi mente se negaba a aceptarlo, y mi lobo Azrel aullaba de dolor y furia al descubrir que ella nos había mentido.
Erix lo había confirmado a través de Zelia: ella no estaba en su habitación, la había mandado buscar a la enfermería cuando me dijeron que se sentía mal, pero tampoco estaba allí. Habían pasado casi dos horas desde que comenzó la búsqueda y no había rastro alguno de ella.
Lo que más me desesperaba era no