CAPÍTULO 35. NUNCA MÁS
Desperté, Aún no había llegado el alba, no estaba del todo segura de dónde me encontraba… pero entonces los recuerdos llegaron de golpe.
Mi conversación con Daryion, cada palabra y cada momento.
—No puede ser… —murmuré, llevándome una mano a la frente.
Nada de lo que dije estuvo bien. Nada.
Me incorporé lentamente y entonces lo vi, sobre una pequeña mesita, un vaso de agua… y una pastilla, no había duda alguien la dejó ahí porque sabía lo que pasaría, el tremendo dolor de cabeza que comenzaba a