CAPÍTULO 23. DECISIONES
Respiré profundamente.
El aire fresco del jardín llenó mis pulmones, arrastrando consigo el peso que había sentido dentro. Había un aroma cítrico en el ambiente… suave, limpio. ¿Naranjos, tal vez?
Cerré los ojos un instante, dejándome envolver por esa calma. Poco a poco, mi respiración se acompasó, mi mente dejó de girar en círculos y el nudo en mi pecho comenzó a aflojarse.
Aquí afuera… veía todo más claro.
Meneo la cabeza, apartando esos pensamientos antes de que volvieran a arrastrarme, no q