CAPÍTULO 24. PACTO SELLADO
—¿Qué…? —murmuré sin poder evitarlo.
Mi mirada se movió de inmediato hacia León, Su reacción fue instantánea, por lo que sentí como se tensó a mi lado, sus dedos apretaron ligeramente los míos antes de soltarlos por completo. Su mandíbula se marcó con fuerza, y esa calma que había intentado mantener… desapareció.
—Eso no se ha discutido —respondió, su voz baja pero cargada de advertencia.
Pero él… Ni siquiera lo miró, sus ojos seguían en mí.
Como si la conversación real… fuera solo entre nosotr