Los empleados de la librería iban y venían, ajustando cada detalle para la presentación del libro. Los carteles con el nombre de Sophia destacaban en cada rincón, mientras las gigantografías de la portada captaban la atención de quienes pasaban por allí. En el centro, la ilustración mostraba a un rugbier con uniforme ajustado, cargando en su hombro a un niño de seis años. Un poco más atrás, en una pose ceñuda y con los brazos cruzados, una mujer los observaba. El título se lucía sobre sus cabez