~ Linda ~
Saco el teléfono de mi bolso y veo el número de casa parpadeando. Bryan. Ya está despierto, buscando su móvil, entrando en pánico. Y no puedo evitar el subidón que me recorre por dentro.
Mi pulgar flota sobre el icono de contestar. Una parte de mí quiere ignorarlo, pero la parte más ruidosa quiere que escuche lo que está pasando.
—¿Hola? —Mi voz suena más firme de lo que me siento.
—¿Pero qué cojones, Linda? ¿Por qué tienes mi…? —Su voz se corta.
Algo oscuro, amargo y delicioso surge