Se quita la camiseta primero, despacio, como si supiera que cada centímetro que revela es una línea más que tendré que cruzar.
La luz de la ventana se refleja en las líneas de su clavícula.
Se me cierra la garganta. Dios. Realmente voy a seguir adelante con esto.
Los latidos de mi corazón retumban en mis oídos, lo suficientemente fuertes como para apagar el sonido del aire acondicionado. Anticipación, deseo o culpa… ni siquiera puedo distinguirlos.
Se acerca, deslizándose fuera de su bikini. Lo