~ Calista ~
He dejado de buscar un nombre bonito para esto. No es un capricho, y la palabra "infatuación" se queda corta e inocente.
Es una obsesión. Es una fiebre que no ha bajado desde el mismísimo instante en que me tocó.
Me siento en la iglesia a escuchar sus sermones, pero ahora sus palabras no significan nada para mí. Ya no oigo el evangelio. Lo que oigo es el sonido ronco que brotó de su garganta contra mi piel. No veo a un hombre santo. Veo a un hombre que me tocó y me dejó hambrienta d