~ Calista ~
—El obispo dijo que nos enviarían a un nuevo sacerdote —dice papá, agitando su café—. Un exorcista.
—Exorcista —tararea mamá—. El viejo sacerdote murió de un paro cardíaco, no de un ataque demoníaco como afirman. No necesitamos eso aquí. No hay demonios en este pueblo.
No levanto la vista desde donde estoy sentada en la sala, pero escucho atentamente.
Un exorcista.
La palabra hace que mi corazón dé un vuelco.
Porque si hay un demonio aquí, no es de la clase contra la que ellos rezan