82. Disculpa las molestias
Tras pasarme todo el día moviéndome para dispersarme, me dirigí al banco, donde retiré unos tres mil euros. No era una cantidad insana, pero poco a poco, si lo hacía perfecto, en una semana calculaba que me daría suficiente para escapar.
¿Lo peor?
Ni un solo mensaje de Dante.
Decidí no esperar más y solo seguir. Me dirigía hacia la escuela de mi pequeño, donde encontré a Nickolas buscando a su hija. Edward esperaba junto a su profesora; al verme, corrió hacia mí. Nos abrazamos de una manera qu