81. Me parece conocida
Entre ambos hubo un silencio que no supe cómo interpretarlo. La sensación de que estábamos al borde de un abismo, situados en lados contrarios, crecía. Frunció el ceño, pareciendo que por fin había reaccionado a lo que dije. Agachó la mirada por unos momentos y, con una voz leve, como un susurro de viento en primavera, dijo:
—Disculpa —dejó escapar un largo exhalo—. Están pasando demasiadas cosas al mismo tiempo y no puedo darme el lujo de perderte. Te necesito junto a mi hijo para poder mante