33. ¿Qué estás pensando?
Fue la sensación de ser atrapada por una tormenta, arrastrada sin poder tener el control. Fue devastador en el sentido de que no pude siquiera reaccionar. Su lengua, pecaminosa, envolvió la mía en un jugueteo donde solo pedía sumisión. Una explosión comenzó a estallar a mi alrededor; los sonidos parecían nulos. Las sensaciones en mi cuerpo comenzaron a sentirse calientes.
Cada movimiento de su lengua era un salvaje recordatorio de algo pasional, necesitado, sobre todo embriagador. Un calor come