34. ¿Recuerdas?
Había escuchado por mi madre que muchas veces dolía más ser ignorada que insultada… y con todo pesar me daba cuenta de que tenía razón. Aunque todo esto dependía de la persona.
Él, quien era mi atractiva tentación, mi pecado más profundo, solo se mantenía mirando hacia la distancia. En cuanto subimos al auto, la tensión era casi palpable. Era tan líquida que se podía tomar con la mano, pero se estaba convirtiendo en un veneno que podría ser extremadamente asfixiante.
A pesar del venenoso ambien