24. Te explicaré todo
El ambiente entre todos nosotros era tan espeso que se había tornado líquido. El aire, irrespirable, quemaba mis pulmones. Apretaba un puño debajo de la mesa, concentrando toda la furia que podía. De manera disimulada miraba a Dante esperando que dijera algo, que solo dijera que todo era mentira. Sabía que no podía ser posible que él apareciera de la nada diciendo que quería a Edward así como así, pero al imaginar que todo esto era una jugarreta por una herencia… me dolió.
—Alessandro —comenzó