25. Piénsalo esta noche
El ambiente se había vuelto tan tenso que era irrespirable. Mis manos se tornaron un puño llevando toda la rabia y el odio en apretarlo. Una risa comenzó a invadir mis labios, no por burla sino por no creer que él era así de despiadado. No imaginaba que alguien pudiera vivir de esa manera sin querer a sus hijos. Mi madre nos adoraba, Estrella mataba por su hijo, y yo, lo haría igual sin pensarlo.
Aquel hombre sentado en su silla de ruedas parecía un rey de las tinieblas sin emociones ni sentimie