13. Hospital
El sonido infernal de la ambulancia, el movimiento estrepitoso del vehículo al conducir velozmente, y mi pequeño aferrándose a mi brazo eran, sin saberlo, mi bálsamo para seguir viva. El horror de ver a mi madre siendo resucitada varias veces frente a mí provocaba mi peor miedo.
Su semblante dejaba entrever que no estaba bien. Mis lágrimas caían y, sin quererlo, recordé a Estrella. Ella había sido atropellada delante de mí; tuve que ir con ella al hospital mientras sujetaba mi mano apenas consc