—¿Qué cree que hago, Áyax?
Digo la verdad.
—Estás haciendo que llore —gruñó él haciendo que ella se diera la vuelta sin soltar su muñeca.
Su aliento chocó contra el suyo mientras que la miraba con el ceño fruncido, evidentemente molesto.
Aunque ella no entendía el porqué.
Ella se sorprendió por lo que le dijo.
Al parecer al Áyax no solo le importaba él mismo.
Isadora también era importante para él.
Livana respetó eso y se soltó de su agarre pero solo porque Valerio la dejó ir.
Una vez más le d