Temblorosa, Livana se levantó de la cama para verse al espejo, notando que como por arte de magia sus golpes habían desaparecido.
—Pe-pero ¿Cómo es posible? —susurró.
La sangre de su amo debería curarla al ser ingerida, por el vínculo que tenían, pero no de esa forma.
Ella frunció el ceño dándose cuenta de que algo muy extraño estaba ocurriendo.
—¿Quién eres realmente Valerio?
*
—¿Qué demonios te pasa? —le preguntó Eric a su mejor amigo al ver lo furioso que estaba.
No entendía qué le es