—Date la vuelta, mujer.
Su poderosa voz causaba estragos en el cuerpo de la Thalassi, incluso cuando no alzaba la voz él seguía siendo imponente. Y aunque no lo buscara, seductor.
Livana se mordió el labio inferior antes de darse la vuelta lentamente como él había pedido.
Lo sintió acercarse a su espalda erizándole la piel, su aroma masculino llegó a sus fosas nasales casi derritiéndola, logrando que la excitación palpitara en su interior pero se dio una bofetada mental por esos tontos pensam