Livana logró curarse ella misma como le había dicho a Isadora.
Las dos compartían el secreto de su cachorro perdido.
Todavía el recuerdo hacía que su corazón se apretara de dolor.
Unas semanas habían pasado pero afortunadamente el Áyax había tenido que viajar esa misma noche hacia el reino de Arion.
Su reino.
Por Isadora sabía que quien estaba al mando de su reino era el hermano menor de Valerio.
Con cada segundo que pasaba en ese lugar, Livana había alimentado el odio por ese lobo despiad