Livana se congeló por un momento tras escuchar la voz de Valerio.
Tiempo atrás aquella voz le había atraído demasiado.
Era tan inocente que se dejó enredar por sus mentiras y terminó finalmente a su merced.
Por eso no debía caer ante él otra vez.
No volvería a ser utilizada por este hombre nunca más.
La Thalassi enderezó los hombros y alzó la barbilla para después quitar de sus mejillas el resto de lágrimas que había caído por su rostro.
No quería mostrar debilidad ante él.
De repente se giró a