Cuando Livana entró al comedor, definitivamente no se esperó ver a tantas mujeres sentadas.
Isadora le había dado una bandeja con el desayuno de la líder del Harem, su nombre era Gabriela. Y también el plato de otra, a la cual llamó Katya.
Por su descripción física, Livana asumió de quien era cada plato.
Sin embargo, no se perdió de las miradas penetrantes y a la vez fulminantes de ellas.
Excepto por una, la líder, quien mantenía su rostro impasible, casi como una réplica de Valerio.
Quizás por