Mundo ficciónIniciar sesiónLos paparazis avanzaron un paso más, como una jauría oliendo sangre.
Dereck reaccionó al instante.Colocó su brazo alrededor de la cintura de Isabella… Firme, casi protector… Y su expresión cambió por completo. Sus ojos helados hicieron retroceder a más de uno.—Escúchenme bien —su voz salió dura, grave, con una autoridad que cortó las preguntas de raíz—. Cualquiera que continúe difundiendo rumores o noticias difamatorias sobre mi esposa se enfrentará a una demanda inmediata.El murmullo se apagó de golpe.—Mi esposa —recalcó él, como si quisiera dejar claro que Isabella no era un blanco, sino alguien bajo su protección directa— no será sometida a acoso ni humillación pública por especulaciones sin fundamento. ¿Quedó claro?Nadie respondió.Los fotógrafos solo bajaron ligeramente las cámaras; intimidados, nadie se atrevía a ir en contra de los Salazar.Isabella notó el leve temblor de sus propias manos ocultas d






