Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella estaba de pie en la entrada del centro comercial, abrazándose a sí misma mientras el cielo se oscurecía poco a poco. Las primeras luces de la ciudad comenzaban a encenderse como destellos dispersos, iluminando el pavimento húmedo. El viento frío le rozó la piel expuesta, haciéndola estremecer y recordándole que el invierno ya estaba cerca.
Un motor elegante rompió el murmullo del anochecer. Un auto deportivo se detuvo frente a ella, y de él descendió Enzo. La sonrisa que llevaba, cálida y sincera, contrastaba con el aire helado de afuera.
—Perdona la demora —dijo mientras se acercaba con un paso seguro—. El tránsito está imposible.
—No te preocupes —respondió Isabella con su







