Mundo ficciónIniciar sesiónUna parte de él sintió un ligero alivio; otra parte sintió temor por ella. Derek no era un hombre fácil de enfrentar.
—No habrá problemas —aseguró Enzo. Pero Isabella no cedió.
—Prefiero hacerlo yo.
Enzo bajó la mirada un segundo. Sus dedos jugaron con el borde de la servilleta. Había algo que debía decirle, algo que llevaba desde la tarde apretándole el pecho.
No quería decírselo. Esta noche, por un instante, había deseado que fuera solo de ellos dos. Sin sombras. Sin nombres. Sin recuerdos. Pero no podía ser egoísta.






