Elise
El espejo me devuelve un rostro que no reconozco. Mi cabello está tirado, domado con una minuciosidad ajena a mi naturaleza, y mi piel empolvada esconde la palidez de mi noche en blanco. Cada detalle delata el esfuerzo por borrarme detrás de una fachada. No estoy aquí por mí. Estoy aquí para interpretar mi papel.
Apenas han pasado tres meses desde la primera vez que nos confesamos nuestros sentimientos. Solo tres meses, y ya me exponen así, adornada, celebrada, entregada a las miradas. To