Élise
La fiesta continúa detrás de mí. Las risas, los vasos que se chocan, las voces alzadas, todo me llega apagado, como a través de una pared demasiado gruesa. Cruzo el pasillo, mis tacones resbalando sobre el parquet encerado. Mi respiración entrecortada me traiciona, como si cada paso me acercara al abismo que deseo y temo a la vez.
Abro una puerta al azar. Una habitación de invitados, sumida en la penumbra. Cortinas corridas. Olor a madera y ropa limpia. Silencio. Por fin.
Pero no estoy so