Mundo ficciónIniciar sesiónEl ascensor emitió un pitido y las puertas se abrieron. Salí con la cabeza bien alta. Nikita estaba apoyado contra la pared y, al verme, me miró de arriba abajo una vez más y se acercó a mí.
—Por fin has llegado, ¡un minuto más y habría ido a buscarte!—¿Tanta prisa? ¡Iba a casa! —resoplé, recordando a las dos mujeres con las que había estado bailando.—Vamos, gatita






