Mundo ficciónIniciar sesiónEpílogo.
—Nikita, ¿y si se despierta la pequeña? —me alarmé cuando Nikita me empujó a nuestro dormitorio, puso la radio niñera en la mesita junto a la cama y empezó a desvestirme lentamente.
—¡La oiremos! —sonrió Nikita, y me empujó sobre la cama, donde aterricé de culo y enseguida me arrastré hacia el centro. Nikita sonrió y empezó a desabroc







