Mundo ficciónIniciar sesión—Buenas noches, hermosas damas —nos sonrió Nikita—. Eufrosinia, espero que no me niegues un baile —me sonrió Nikita y me tendió la mano. Le sonreí sinceramente y le di la mía. Salimos al centro y Nikita me apretó contra él, tanto como lo permitían las normas de la decencia. Yo quería estar mucho más cerca de él.
—¿Qué haces? —pregunté, insinuando por qu&ea






