Habían pasado cuatro meses desde que desperté, poco a poco me fui familiarizando con mi hogar y familia.
El neurólogo dijo que tarde o temprano iré recuperando algunos recuerdos. Que eso dependía en un gran porcentaje del apoyo de mi esposo.
Andrés, además de ser un hombre muy guapo era un excelente marido. Todos los días llegaba de su trabajo a saludar a nuestra bebé que venía en camino y eso provocaba tanta ternura en mí que intentaba ser feliz e imaginarme una vida junto a él.
Con mucho esfu