Llevábamos horas viendo fotografías, era imposible reconocer a alguien. Me entregaron un control y nos dejaron solos, mirando las caras de los presos. En la parte de
atrás de la sala en que nos dejaron, había un espejo gigante. Imaginé que era para espiarnos. ¿Éramos sospechosos de algo que aún no me enteraba? Era lógico, también me habría puesto en la lista de las principales personas que querían ver a Andrés muerto.
—Esto es ridículo —comenté mientras seguía pasando fotografías de personas qu