Llegamos a la estación de policías. Tenía la piel de gallina y el estómago completamente revuelto.
Nos sentaron en una sala y ahí esperamos a que la agente
Thomas llegara. Era una mujer morena, su piel era perfecta. Me habría atrevido a decir que era mulata. Estatura promedio y una dura mirada.
—Buenas tardes, soy la agente Thomas. —Estiró la mano para saludarnos—. Me disculpo por haberlos molestado un sábado.
—No hay problema —contesté.
—Bien, iré directo al grano. —Abrió una carpeta y me most