Fuimos corriendo tras la persona que se levantó rápidamente de la silla cuando terminamos de cantar. Salimos del bar y tomados de la mano miramos para todos lados, pero no había rastros de Andrés.
Subimos a nuestro auto, el cual estaba estacionado justo en la salida y Nicholas encendió el motor para irnos a casa.
—Cariño, no pagamos la cuenta —dije, preocupada.
Nicholas, llamó a alguien de su equipo y pidió que, por favor, llamaran al lugar he hiciera transferencia de lo que habíamos consumido