Cuando supiste que era tu madre quien te acosaba me di cuenta de inmediato que tu papá nos estaba mintiendo desde un comienzo.
Ese día dormiste profundamente con las patillas que te dio el doctor. Dormiste toda la tarde. Eso me dio tiempo para regresar a la cárcel y hablar con tu padre.
Me ratificó que tu madre era quien te acosaba nuevamente y me contó la misma historia que dijo antes de que le dispararas.
Le ofrecí el dinero que tenía a cambio de que consiguiera que te dejaran tranquila.
—Por