Sentí mi sangre enfriarse. Tiré el arma al piso y vi todo en cámara lenta.
Ni, aunque hubiese sabido disparar le habría apuntado tan bien a una persona. El disparo fue justo en el centro de la frente de mi padre. Cayó instantáneamente sin poder decir nada. Nicholas fue hasta donde estaba yo y reaccioné en llanto y nerviosismo.
—¡No...! —grité, nerviosa. Temblaba. Me arrodillé en el piso y me tapé los ojos para no seguir viendo el cuerpo, el cual se encontraba tirado y sin vida.
—Em, tenemos que