Todo el camino estuvo dedicado a pensar en cómo escapar. Andrés era inteligente y sabía que no haría nada por miedo a que algo le pudiese pasar a mi pequeña.
Llegamos a Caesars Palace en el centro de la ciudad. Era el hotel más bonito que había visto en mi vida, pero estaba muy lejos de ser el lugar de mis sueños por el momento.
En la recepción, Renato hizo todos los trámites y habló con la gente.
Personal de seguridad me llevó a una habitación, abrieron la puerta y me encerraron ahí. La vista