La cabeza me daba vueltas, no recordaba. Me sentía estresada y muy presionada. Los llantos de Alice me hicieron reaccionar.
—Lo siento, tengo que ir a ver qué le pasa a mi bebé. —Me di la vuelta y subí rápidamente por las escaleras.
Llegué al cuarto y tomé en brazos a mi pequeña para calmarla. El ambiente últimamente no había sido el adecuado para mantener tranquila a una criatura tan pequeña, y no dejaba de culparme por ser tan tonta y haberme permitido caer en ese juego.
Estaba cantándole a m