A veces me negaba a comer, pero entraban y me la forzaban por la garganta.
No entendía por qué querían que siguiera viva. Era tan cruel… como si disfrutaran verme sufrir. A veces pensaba que les pagaban por cada lágrima que derramaba, por cada vez que me ponía de rodillas rogándole a Valeria que me liberara. Pero ella nunca vino.
¿Ni una sola vez mostró su rostro?
Tal vez había espejos en la habitación y me observaba sin que yo lo supiera. No tenía idea. A veces fingía que estaba allí y le p