Lo había perdido todo y ella sabía perfectamente que no podía pagar esa cantidad. Tenía que pensar rápido. Entonces se me ocurrió una idea.
—Usa a Néstor —ordené.
Él se giró hacia mí, sorprendido.
—Tú eres el cliente rico. Víctor quiere presentarte a las strippers —expliqué.
—Sí, eso funcionará —apoyó Julian mi plan.
A Néstor no le gustó nada la idea, pero sabía que tenía que hacerlo si queríamos tener alguna oportunidad de salvar a mi bebé. Nos subimos al coche y fuimos a un cajero automático,