¿A eso se había referido al decir que equilibraríamos la balanza?
Azoté la puerta y me arranqué el costoso collar del cuello, sin importarme que se deshiciera en cristales a mis pies. Ardiendo en ira, paseé por toda mi habitación, maldiciéndolo de todas las formas que conocía.
Nunca, en toda mi vida y posiblemente jamás, me fuese a topar con alguien tan despreciable como Verstappen. Y me desprecié a mí misma por haberme acostado con él ebria, dejando que me marcará el cuerpo y yo marcando el