Capítulo 152. La determinación de un padre.
Tomasso lideró el camino de regreso, asegurándose de que el grupo se moviera rápidamente, pero con cuidado. Carolina no soltaba a Izan ni a Dante, como si temiera que desaparecieran si aflojaba su agarre.
Cuando finalmente llegaron al punto de encuentro, encontraron a los hombres de Tomasso con los prisioneros amarrados y bajo vigilancia.
—¿Alguna novedad? —preguntó Tomasso, mientras ayudaba a los niños a subirse a uno de los vehículos.
—Nada todavía, todos dicen que la niña no vino con ellos.