Luna
El reloj marcaba las tres de la madrugada y yo seguía despierta, con la mirada fija en el techo de mi habitación. Las palabras de Leonardo Santoro resonaban en mi cabeza como un eco interminable. "Cásate conmigo". Tres palabras simples que habían puesto mi mundo del revés.
Me levanté y caminé hasta la ventana. La ciudad dormía bajo un manto de luces tenues, ajena a mi tormento. Apoyé la frente contra el cristal frío, buscando alivio para el calor que me consumía por dentro.
—¿Tampoco puede