—¿Hola?
—Delu, ¿cómo estás?
Maël se sentó a orillas del colchón con los brazos en sus muslos y me observó hablar.
—Bien. ¿Qué sucede? —La llamada era tan inoportuna, como casualmente bizarra.
—Mira, te llamo para preguntarte si pasó algo con Circo.
Arrugué bastante las cejas.
—Ehh, nop. ¿Por qué lo preguntas? —Miré el techo y suspiré.
—Es que vi que el cronograma de la obra se detuvo, y pensé en preguntarte si se debía a algo malo.
—No, nada malo. Solo es un descanso de temporada porque luego