Podemos estar embadurnados de inocencia, casi noqueados por un duro golpe, pero no hay conciencia ciega que limite el saber lo que uno es capaz de hacer por amor. Lo bueno y lo malo nos gusta en igual medida, siempre he estado consciente de eso.
Quería estar con él, así que me fui hasta el edificio que me indicó por texto y allí estaba el personaje esperándome en la entrada principal.
—Olá. —Sonrió, envolviendo mi cuerpo con sus brazos.
Nos quedamos así por varios minutos. Su perfume era embria