Gabriela lanzó el bolso sobre la cama para maldecir a su esposo y hermanos. El maldito de Jonathan se salió con la suya, la sacó de la empresa, y Liliana muy astuta, se retiró antes de poder pedirle ayuda.
Esa mujer era peor que todas, llegó a su casa diciendo que tenía una enfermedad, enredó de nuevo al viejo Olar, y le quitó la posibilidad de manipular a Enrik con los niños.
«Los niños qué debían estar solos en ese instante».
Pocas veces su pensamiento había sido tan veloz. Tenía la oportunid