Semoi continuó con el ejercicio cómo era costumbre desde sus días en la academia, mantenerse en forma le ayudó a seguir siendo uno de los más hábiles en combate cuerpo a cuerpo y en los trabajos de campo.
Pocas veces estuvo asignado a oficina o en un papel que no requería fuerza sino estrategia, y no porque fuese mal espía, al contrario, pero sus jefes veían más potencial en él liderando escuadrones en el campo que encerrado en cuatro paredes.
No obstante, con lo ocurrido en la mansión Bosé, se