Leia miraba a su hija con ternura, ella movía sus manitas y miraba a su madre con una sonrisa contagiosa.
—¿Entonces esperaras un poco? —preguntó Liam—, amor, sabes que puedes volver a tus estudios cuando quieras, tenemos mucha ayuda con Olivia.
—Quiero quedarme cuidándola unos meses más —respondió Leia—, el tiempo pasa tan rápido, no puedo creer que ya va a cumplir cuatro meses de nacida.
Los dos padres contemplaban a su hija con reverencia, no podían encontrar padres más enamorados de su hija