—Uno no puede estar tranquilo en la manada de su esposo —Estefan entró gritando y quejándose como siempre—, ¿Ahora porque carajos me hicieron venir y porque todos ustedes están alrededor de una criatura rara con cuerpo de mujer, pero con cuello y cabeza de una serpiente? ¿Estás experimentando con los enemigos del Reino, tío Jaime? ¿Ahora cometes crímenes de guerra ya justificados?
La palabra “Tío” lo dijo de una manera muy despectiva. Gerard siguió a Estefan haciendo que Jaime alzara una ceja.